CALIFICACIÓN Y ACOPLAMIENTOS

La calificación en el campo y las pruebas de los toros

Gabriel Blanco. Jefe del Departamento de Morfología de CONAFE

Los ganaderos están acostumbrados a ver las calificaciones de los rasgos descriptivos de las vacas en sus hojas de calificación. Sin embargo, tal vez no sea tan fácil interpretar cómo estas calificaciones se corresponden con las pruebas de los toros. Es decir, la "relación" que existe entre un rasgo descriptivo (ángulo podal, profundidad de ubre, etc.) y la posible mejora que un toro puede dar sobre ese rasgo.

 

No todos los rasgos o caracteres morfológicos se mejoran con la misma facilidad. Además, la madre, en teoría, colabora en esta mejora al 50% y en muchas ocasiones la herencia genética de los ancestros pesa más en la mejora de lo que pensamos. Por tanto, para obtener datos fiables es muy importante tener calificadas todas las madres, abuelas, etc. del rebaño.

 

A continuación vamos a tratar de ver de forma sencilla la siempre difícil interpretación de la genética en el campo.

 

La mejora genética se consigue cuando existe una variación en la población y hay heredabilidad suficiente; es decir, que un porcentaje alto de la variación se debe a la genética. Las pruebas de toros y vacas definen el mérito genético para cada carácter y se publican en una escala de -3 a +3, donde el cero es el valor medio de las vacas nacidas en 1995.

 

Esta heredabilidad es la que explica, en mayor o menor medida, el componente genético de un rasgo. La heredabilidad es también la responsable de que la mejora de un carácter morfológico sea más o menos fácil. A mayor heredabilidad, mayor mejora.

 

En este artículo vamos a centrarnos en la ubre y las patas. Son regiones muy importantes, que dependen -por supuesto- de la estructura lechera y sin las cuales no tendríamos buenos animales.

 

La Ubre

 

Las vacas capaces de producir mucha cantidad de leche, durante muchas lactaciones y sin problemas son, sin lugar a dudas, las favoritas de los ganaderos ya que contribuyen significativamente a la rentabilidad de los establos. Por esta razón, en la filosofía de mejora de CONAFE se da gran importancia no sólo al potencial de producción, sino también a las cualidades de conformación que lo permitan.

 

INSERCIÓN ANTERIOR

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INSERCIÓN POSTERIOR

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La morfología de la ubre de una vaca nunca debe ser un factor limitante de la alta producción. La mejora de las ubres es necesaria, sobre todo, cuando observamos un aumento continuo de las producción de nuestros animales. Las ubres buenas soportan altas producciones y duran varias lactaciones. La importancia económica del Sistema Mamaria se refleja en su contribución a la salud de la ubre y a la eficacia diaria de la producción.

LIGAMENTO SUSPENSOR

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PROFUNDIDAD

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De los 22 rasgos descriptivos morfológicos de la Hoja de Calificación, 9 definen la ubre y 7 son los recomendados como principales por la Armonización de la Calificación, que permite la comparación de los rasgos de las ubres entre países.

COLOCACIÓN PEZONES ANTERIORES

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COLOCACIÓN PEZONES POSTERIORES

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LONGITUD DE PEZONES ANTERIORES

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Patas y Pies

Es esa parte tan importante del animal, tan valorada por los ganaderos de selección y, sin embargo, tan poco reconocida por genetistas y podólogos.

 

ANGULO PODAL

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Que las patas y pies tengan un componente genético de mejora pequeño, o que a veces un buen arreglo de cascos sea suficiente para que las vacas caminen y produzcan, no significa que no se deba hacer un esfuerzo en mejorar estos rasgos, para que la raza mantenga y mejore la morfología adecuada que le confiera, además del movimiento al pesebre en busca de comida, un desplazamiento armónico, una movilidad funcional, que le permita caminar con el menor esfuerzo posible; un ángulo podal ideal que aleje a la vaca de reparaciones y podólogos; una curvatura y vista posterior de patas que ayuden a gastar uniformemente los cascos; y un coxofemoral bien colocado para que los isquiones no suban por encima de los iliones, para que el fémur, la rótula (rodilla) y la tibia, unidos a la caña o metatarso, puedan hacer su función sin estar forzados y para que todos esos huesos unidos (la pata), estén conformados debajo de la grupa del animal.

VISTA LATERAL PATAS

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El problema de la baja heredabilidad de los rasgos de patas es, sin lugar a dudas, lo difícil de su valoración, lo mismo que es difícil -por parte del ganadero- valorar cuándo una bajada de producción o de fertilidad, una cojera, una caída o un aborto, por ejemplo, son debidos a una mala conformación de patas.

• Las buenas patas evitan problemas y son un factor muy importante para que la vaca esté cómoda y produzca.

 

• La selección hacia patas y pies y sus rasgos morfológicos, son la única forma posible de mantener la estructura de la vaca funcional tal y como los ganaderos de pedigrí de todo el mundo lo quieren.

VISTA POSTERIOR DE PATAS

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Ejemplos:

 

¿Qué significa que un toro es +2 para inserción anterior de la ubre?

Significa que sus hijas (si todas las madres tuvieran el mismo mérito genético) tendrían, en media, 0,90 puntos (de la escala 1 a 9) más de calificación que la media de las vacas nacidas en el año 1995.

 

¿Por qué?

Si sabemos que la desviación típica de inserción anterior es 0,441 y estamos diciendo que el toro es +2 desviaciones, estamos diciendo que un toro +2 sería +0,882, es decir, +0,90 (redondeando).

 

Escala pruebas -3 -2 -1 0 +1 +2 +3
Puntos (1 a 9) -1,35 -0,90 -0,441 0 +0,441 +0.90 +1,35

 

Como, además, el padre teóricamente pone la mitad y la madre la otra mitad, podemos sacar muchas conclusiones a la hora de programar nuestra futura mejora.

 

1) Se mejora muy poco cada vez. Tenemos que insistir mucho en la mejora y acoplamientos. Es muy importante, como hemos dicho al principio, tener calificados el mayor número de ancestros posibles para que la prueba de la vaca sea más fiable. Es preferible que una madre de una buena vaca tenga 81 puntos a que no esté calificada por haber estado esperando una mejor ocasión de calificación.

 

2) Es bueno usar continuamente toros muy positivos para los caracteres morfológicos, pero a la vez -no es ningún disparate- en alguna ocasión y midiendo bien lo que se hace, se puede utilizar algún toro que pudiera ser -1 en ángulo podal por ejemplo. Ser -1 en ángulo podal significa que con una desviación típica de 0,37, estaríamos diciendo que teóricamente estamos jugando con -0,18 puntos en la contribución del padre para la forma del pie. Los hijos reciben la mitad del padre y la mitad de la madre, lo cual podría ser asumible por nuestro programa de acoplamientos, especialmente si el animal que vamos a aparear tiene un valor alto para índice genético de ángulo podal.