ADIÓS U.T.E. DE BOS. MUCHAS GRACIAS.

Daniel Martínez Bello, Ex-Director Técnico de UTE BOS.


      El pasado 29 de diciembre se consumó la clausura definitiva de la Unidad de Transferencia Embrionaria de Bos en Coruña, casi 20 años después de su creación.

 

        Asumí la responsabilidad  del proyecto en el año 1993, contando con 22 años de edad y una  licenciatura flamante. Se trataba de un proyecto en trámite, tras un año de puesta en marcha con mucho sudor de muy pocos, y sin objetivos claros ni hoja de ruta. Nos encontramos dos vaqueros, “el sheriff”, el fango y las penurias de un puñado de animales. Sigue extraviado el manual del shériff...aunque ya es tarde.

 

      Asumí un reto en contra de muchas opiniones (un proyecto muerto antes de nacer, me decían). Como cualquier recién licenciado era solo una página en blanco. Lo que hoy soy lo debo al  proyecto de Bos, a los ganaderos que confiaron en mi, a mis inmejorables maestros, y a cuantos colaboradores tuve a mi lado. 

        Fueron muchas las personas que me ayudaron a empezar, durante el trayecto, y también en la larga agonía. A todos ellos quiero rendir sentido, humilde y sincero homenaje y expresarles públicamente la máxima gratitud.

 

       Por  mi parte he correspondido con trabajo y lealtad absoluta al programa,  que a pesar de funcionar casi siempre sin los mas elementales medios, consiguió sobradamente los objetivos que se fueron trazando y sin otro déficit que el  del reconocimiento de quien más le debe.

 

      Superamos los 14.000 embriones producidos y transferidos, con resultados sobresalientes en el terreno técnico, en un lugar sin tradición ni experiencia. Otros se ocuparán de contar la historia a su manera y nos dirán negro sobre blanco que los logros son de la magia de Petter Pan y confundirán víctimas con verdugos… Nos despedimos (nos despidieron), sintiendo el aprecio de los ganaderos a quien nos debemos, claramente demostrado con la fortísima inversión realizada durante el último año, expresión de la valoración de lo que había pero también de la confianza en nosotros.

 

       De esta singladura profesional y vital me declaro profundamente orgulloso y satisfecho de la misión cumplida, de las amistades forjadas y de la experiencia y formación adquiridas. Nunca derrotado, aunque se cierre un proyecto exitoso, cuya necesaria reconversión fue seguramente mal gestionada, con visión miope e incluso manipulada, y con demasiados egos en escena, hasta acabar en una pérdida mayor de la prevista.

 

       Mi página blanca tiene ya mucho y muy valioso contenido, sin nada más que tachar que las traiciones latentes afloradas ahora de forma oportunista, disfrazadas de victimismo barato y cobarde. Pero el verdadero reto está en aprovechar el legado de tanta inversión pública y privada y del  esfuerzo de tantas personas.

 

       Es imprescindible seguir construyendo sobre lo conseguido, antes de que se pierda. Es tiempo de dar un enfoque puramente profesional a la mejora genética, demostrar madurez y dejar de reclamar la permanente  tutela de una administración agotada como si fuese el único oxígeno posible.

 

      Mis más sinceras gracias al proyecto Bos. Siempre estará en mi recuerdo y en mi corazón. Me despido emocionado, agradecido y con extraña esperanza.