LA NEGOCIACIÓN DEL PRECIO DE LA LECHE AL GANADERO:

ESPAÑA Y FRANCIA.

José Mª Ocáriz Basarte

(Revisado al 15/10/2008)


        Hace casi 20 años, un ganadero de Arruitz, un pequeño pueblo navarro, en una conversación sobre cuál debía ser el precio de la leche al ganadero en España planteaba: “… lo que cobre el ganadero francés, más lo que cueste traerla.”. El argumento para esta afirmación se basaba en la conocida situación de España, con una cuota láctea asignada muy inferior al consumo y la permanente necesidad de recurrir a las importaciones, fundamentalmente de Francia, para cubrir el déficit.

 

            Sin embargo en aquel momento, y hasta hace pocos años, la situación era la contraria, unos precios al ganadero en España inferiores a los de Francia. La causa de este aparente sinsentido económico posiblemente estaba en la falta de un control eficaz en España de la producción de leche no declarada. De hecho, la situación cambió en 2004 cuando el sector tomó conciencia de la necesidad de cumplir las cuotas y se mejoraron los sistemas de control e inspección existentes. En los años posteriores se ha mantenido un margen favorable al ganadero español dentro de una lógica de mercado, atribuible a los costes del transporte.

 

            Esta situación de equilibrio saltó por los aires en el verano del 2007, debido al espectacular incremento de las cotizaciones de los productos lácteos industriales (mantequilla y leche en polvo) junto a la caída de la producción de leche en Europa y en otras regiones. Esta situación coyuntural se transmitió rápidamente al precio de la leche al ganadero y al consumidor en España. Mientras tanto en Francia, con una larga tradición y cultura, en la negociación de los precios de la leche a través del CNIEL (Centro Nacional Interprofesional de la Economía Lechera) la reacción ha sido mucho más pausada en el tiempo y proporcional al efecto final sobre los mercados.

 

         

           Este año, estimando la evolución del precio para los meses que faltan datos, puede recuperarse el equilibrio perdido. La situación de excedentes en que se encuentran algunas empresas, las amenazas y/o ceses de recogida de leche, como represalia o indiscriminados, hacia grupos de ganaderos, junto a la dificultad para recuperar los mercados, han generado un clima de tensión, desconfianza y enfrentamiento. La ausencia de estructuras y sistemas que ayuden a la negociación del precio de la leche en España ha llevado a que una situación coyuntural en un mercado secundario, los productos industriales, en el que España además prácticamente no interviene, afecte gravemente al consumo de leche y productos lácteos tanto en cantidad como en los equilibrios entre tipos de marcas. Desde la Administración se ha querido relanzar el diálogo interprofesional y desarrollar contratos homologados e índices de apoyo a la negociación para estabilizar el sector. El ministerio para promover la firma de estos contratos en el recientemente publicado RD 1612/2008 ha establecido como condición el tenerlo suscrito para que los ganaderos puedan recibir el pago adicional.  Esta ayuda, que ya tenía ciertas limitaciones y requisitos, y puede variar cada año en función de las solicitudes, en el último ha supuesto 3,74 € por Tm. de cuota disponible, lo que equivale a 0,62 de las antiguas pesetas por cada Kg. de cuota. 

 

            Los ganaderos se encuentran con un fuerte incremento de los costes de producción. El Institut de l´Elevage lo fija para Francia en más de un 17% para los últimos 12 meses. Existe incertidumbre sobre el futuro del sector: incrementos de cuota anuales y finalización del sistema en el 2015, así como falta de orientación por parte del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) sobre asignaciones de cuota, planes de abandono o transferencias de cuota.

 

            Hace unos años se realizó un viaje a París para conocer el funcionamiento del CNIEL, y en especial, el sistema de índices de apoyo a la negociación del precio de la leche al ganadero. El sistema francés es muy similar al que el Servicio de Defensa de la Competencia prohibió a INLAC (Interprofesional Láctea Española) poner en marcha, o al que la Xunta ha desarrollado desde el Observatorio del Sector Lácteo de Galicia.  Al final de la jornada, en una reunión con el Director General del CNIEL, se le planteó la siguiente  pregunta: ¿Cómo se puede articular la representación de los ganaderos dentro de la interprofesional en un caso como el español en el que existen varias organizaciones?. En el caso de Francia los ganaderos participan  en la interprofesional francesa a través de un único sindicato, la FNPL (Federación Nacional de Productores Lácteos). En España en aquel momento existían cinco organizaciones que se consideraban representativas de los ganaderos: ASAJA, CCAE, COAG, FEPLAC y UPA, que actualmente serían ocho, ya que habría que añadir: PROLEC, “La Unión” y Asociación Ganaderos Unidos de Vacuno de Leche. Su respuesta fue: “Debe existir un foro previo en el que participen las organizaciones ganaderas en función de su representatividad, del que salgan las posiciones conjuntas, que se lleven con una sola voz a la interprofesional”.

 

              A finales del pasado mes de mayo, la Dirección de la Competencia francesa, también prohibió a CNIEL el emitir sus índices trimestrales de ayuda a la negociación del precio. El sistema llevaba más de 10 años funcionando y había evolucionado incorporando nuevos indicadores (índice competitivo Francia-Alemania) y mecanismos (flexibilidad adicional) para recoger mejor la situación del mercado. En agosto, un grupo quesero de Bretaña, aprovechando la situación de vacío creado, planteó abandonar el sistema, lo que provocó una fuerte reacción de los ganaderos, que paralizó la medida. El precio medio al ganadero del mes de agosto en Francia ha sido de 35,46 c€/litro y probablemente en septiembre será muy similar. El problema  se ha agravado a la hora de negociar los precios para el cuarto trimestre. Los ganaderos franceses demandan aplicar el resultado del índice prohibido, cuyo resultado es un incremento de 5,64 €/1.000 litros con respecto al mismo trimestre del año anterior. Este resultado debido a los incrementos acumulados en los tres trimestres anteriores y a la evolución estacional previamente acordada que se aplica en Francia, supondría una pequeña reducción  del precio de la leche al ganadero en Francia que acabaría el año cerca de los 33,5 c€/litro. El grupo “Entremont Alliance”, que ya en agosto intentó salirse del sistema, ha anunciado una bajada para octubre de 68,24 €/1.000 litros, que situaría el precio en los próximos meses por debajo de los 28c€/litro. Desde el Ministerio de Agricultura francés se está intentando reconducir la situación volviendo a trasladar la negociación al seno del CNIEL, y a poner de nuevo en marcha los índices trimestrales de ayuda a la negociación. En varias ocasiones anteriores el diálogo sectorial francés se ha visto bloqueado y ha vuelto a ponerse en marcha, frecuentemente se ha acabado recurriendo a un curioso sistema. A partir de datos objetivos, que ambas partes admiten previamente como correctos, y tras haber intercambiado por escrito las respectivas posturas, se convoca una reunión que debe acabar con un acuerdo, sin hora previa de finalización.

 

              Hace unos días una empresa láctea española ha anunciado la firma del primer contrato homologado con una cooperativa de ganaderos. En la mesa de seguimiento del contrato gallego se ha propuesto un nuevo sistema para establecer la evolución del precio. En ambos casos, se plantea tomar como principal referencia la evolución del precio de la leche al ganadero en Francia. En el actual contexto de desconfianza e incertidumbre este tipo de iniciativas suponen una oportunidad de dotar de estabilidad y transparencia al sector lácteo español. Todas los partes del sector están condenadas a entenderse si quieren que el sector tenga futuro. El ministerio, al condicionar el pago adicional a suscribir un contrato homologado, está empujando a que esta negociación se produzca. Los representantes del sector deben realizar el ejercicio de responsabilidad de sentarse en una mesa y no levantarse sin haber alcanzado un acuerdo.